Viaje a un Mundo Desconocido por José Ignacio Núñez (Chetxu) - muestra HTML

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Había llegado el verano y como recompensa a todo un año lleno de trabajo, empezaban las anheladas vacaciones. Según los expertos en el tiempo se esperaba un verano de mucho calor. Aquella mañana Zigor acababa de levantarse de la cama medio dormido, lo primero que hizo fue asomarse por la ventana de su habitación, vio el cielo azul y empezaba a hacer un calor que invitaba a salir de casa cuanto antes. Era un buen día para darse un buen chapuzón en el mar junto con los amigos. Diez minutos más tarde salía de casa con su tabla de surf bajo el brazo, no tuvo que esperar mucho 2

tiempo para que le recogiese Plantei en su moto, uno de sus mejores amigos.

- Estás preparado, dijo Plantei, presiento que hoy va a ser un buen día para los que practicamos el surf.

Mientras escuchaba las palabras de su amigo, Zigor se ponía el casco y se acomodaba en la parte de atrás de la moto.

- ¡Arranca!, dijo Zigor, tengo ganas de volar sobre las olas.

Plantei arrancó la moto camino de la playa.

Veinte minutos más tarde hicieron su entrada en el aparcamiento. Pero no fueron los primeros en llegar, hacía unos minutos que ya habían llegado: Winston, Scott, Dan, Cooper, Shamanta y Diana. Todos se habían quedado ensimismados mirando al mar, ese día en concreto las olas se levantaban hacia el cielo para caer poco después con una fuerza que imponía respeto.

De momento no se veían muchos surfistas en el agua, pero poco a poco como todos los días, el agua estaría llena de ellos para gozar de las olas.

- ¡Vamos chicos!, dijo Winston, las olas nos esperan.

Aparcaron la moto y seguido bajaron a la playa. Todos llevaban su tabla bajo el brazo, poco después estaban metidos en el mar encima de sus tablas remando con sus manos mar adentro esperando que alguna ola les hiciera volar por encima de ella. Al principio conseguían mantenerse durante un tiempo 3

breve sobre la tabla y la ola, pero poco a poco el tiempo se alargaba cuando cogían bien la ola. El mar se fue encabritando de una manera inesperada, algunos no aguantaron las embestidas del mar y decidieron salir, pero algunos pocos siguieron desafiando al mar con sus olas gigantescas, uno de ellos era Zigor. Mientras, sus amigos miraban desde la playa como Zigor cabalgaba sobre las olas; unas olas que habían crecido increíblemente, algunas alcanzaban los cinco metros.

Zigor que no tenía miedo al mar aunque si respeto, seguía encima de su tabla desafiando a las olas que le venían una y otra vez. Sus amigos con cara de envidia le veían como a un héroe salido de uno de los comics que a veces leían. Tan pronto le veían encima de una ola como desaparecía durante un tiempo breve para volver a aparecer. Pasó un tiempo hasta que ninguno de sus amigos le volvió a ver, entonces empezaron a alarmarse:

- Hace tiempo que no le vemos, dijo Shamanta, normalmente aparece enseguida y ahora está tardando.

- No te preocupes, Zigor nada como un pez, nada malo le puede pasar, contestó Scott.

Pero pasaban los minutos y la figura de Zigor no aparecía, hasta que Diana, dijo:

- Mirad allí, señaló con el dedo, ¡su tabla!

Todos miraron hacia donde señalaba Diana, efectivamente vieron su tabla encima de las olas, pero a él no se le veía por ninguna parte.