Vidas Ejemplares y otros Dramas por Humberto R. Méndez B. - muestra HTML

TOME EN CUENTA: Esta es una vista previa en HTML y algunos elementos como enlaces o números de página pueden ser incorrectos.
Para la versión completa, descargue el libro en PDF, ePub, Kindle

 

 

 

 

 

 

VIDAS EJEMPLARES Y OTROS

 

DRAMAS.

 

(Dramas Espirituales)

 

 

Tomo 3.

 

 

POR

 

     

 

          HUMBERTO R. MÉNDEZ B.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DEDICATORIA

 

 

Con cariño y afecto fraternal, dedico estos dramas a las hermanas: Consuelo, Florentina, Engracia y Ramonita Casimiro; también a José Eugenio Rosa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INDICE DE CONTENIDO

 

Página.

 

1. INSTRUYE AL NIÑO EN SU CARRERA O UN MAESTRO CON EL ESPÍRITU……………………………………………………………………………….4.

 

2. MARCIANO O EL TESTIMONIO POR LA CRUZ………………………………10.

 

3. LA MATANZA DE SAN BARTOLOMÉ O CUANDO SE DESCUBRIÓ QUIEN ES QUIEN……………………………………………………………………………..19.

 

4. GUILLERMO MILLER, VARÓN DE ESTUDIO……………………………...….25.

 

5. MARTÍN LUTERO………………………………………………………………...30.

 

6. ROGELIO WILLIAMS O UN DRAMA DE LIBERTAD………………….……..36.

 

7. EN LA ESCUELA DEL MUNDO O LA VERGÜENZA DEL EVANGELIO…....42.

 

8. LABORIOSIDAD CONSTANTE O ABNEGACIÓN MAL PAGADA…………..51.

 

9. ELÍAS, EL PROFETA DE LA FE O LA ORACIÓN TENAZ………………..…..60.

 

10. RUTH, MUJER DE FE……………………………………………………………67.

 

11. LUZ EN LAS TINIEBLAS O LA OBEDIENCIA POR FE…………………..….73.

 

12. PABLO, DE PERSEGUIDOR HA PERSEGUIDO……………………………...78.

 

13. JUAN EL BAUTISTA O EL TESTIMONIO VIVO DE LA VERDAD…………85.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INSTRUYE AL NIÑO EN SU CARRERA

O

UN MAESTRO CON EL ESPÍRITU

 

PERSONAJES

Narrador……………..Gaussen……………Pablo

Pedro………………..Doctor……………..Soldado 1

Soldado 2…………… Siete niños.

 

Narrador: Buenas noches, el drama de hoy lleva por titulo: Instruye al Niño en su Carrera o Un Maestro con el Espíritu, y en el mismo vamos a ver como un predicador del siglo XV111 fue tocado por el Espíritu Santo para comprender las profecías de Daniel y Apocalipsis. En su afán por darla a conocer, tomó a un grupo de niños, y los instruyó. Estos niños fueron llenos del Espíritu Santo para dar un mensaje a su generación.

La Palabra de Dios nos dice: Instruye al niño en su carrera y aun cuando sea grande no se apartará de ella. Si nuestros niños son instruidos en la Palabra de Dios, el Espíritu Santo guiará sus pensamientos, y ellos se convertirán en un testimonio viviente de la luz que emana del Trono celestial. Veamos el desarrollo de nuestro programa.

 

(Se abren las cortinas y salen Gaussen y Pablo)

 

Gaussen: (Está leyendo Daniel: 2: 36-45) Pablo, te repito que este es el mensaje que se debe dar hoy, que Dios va a  establecer un Reino que va a poner fin a todos los reinos de este mundo, y el cual no tendrá fin.

 

Pablo: Luís Gaussen, si yo fuera tú no predico un sermón sobre el libro de Daniel; tu sabes que este es un libro que está sellado, y no será entendido hasta el tiempo del fin. Predica sobre los Evangelios, los cuales están llenos de cosas que a las personas les gusta escuchar.

 

Gaussen: El Señor me dice que predique sobre el fin de este mundo; sobre el gran juicio que fina, sobre la segunda venida de Cristo.

 

Pablo: Tu prestigio como predicador lo vas a poner en juego; no te van a  escuchar.

 

Gaussen: Si los hombres no me escuchan, yo sé la forma en van a prestar atención. Sé la forma en que este mensaje va a ser oído en todos los rincones, y nadie lo va a refutar.

 

Pablo: ¿Cuál va a ser el método que vas a usar?

 

Gaussen: Voy a instruir a los niños…óyelo bien, voy a instruir a los niños; porque los niños son el camino mas corto para alcanzar el corazón de los padres.

 

Pablo: Nadie va a oír a tus niños predicadores.

 

Gaussen: Quiero que comprendas, que no es a causa de su escasa importancia que estoy escogiendo a los niños, sino por su mucho valor. Ellos van a llevar estas enseñanzas a sus familias. Quiero que oigan los adultos, pero lo harán a través de sus hijos

 

(Se cierran las cortinas)

 

LA VOZ DE GAUSSEN: Resolví por consiguiente dirigirme a los mas jóvenes. Reúno pues una asistencia de niños; si esta aumenta, si veo que los niños escuchan, que están contentos, que comprenden el tema y saben explicarlo, estoy seguro de tener otro círculo de oyente, y a su vez los adultos verán que vale la pena sentarse y estudiar. Así se gana la causa.

 

Narrador: Y su esfuerzo fue compensado. Al dirigirse  a los niños, tuvo el gusto de ver acudir a sus reuniones a personas mayores, los cuales venían a ver a los niños predicadores.

 

Segunda escena

 

(Se abren las cortinas y salen cuatro niños)

 

Niño 1:El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres: me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón; para poner en libertad a los cautivos; para predicar el año agradable del Señor. Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros ojos.

 

Niño 2: Este es el tiempo del refrigerio de la presencia del Señor. Que salisteis a ver al desierto, a un hombre vestido con vestiduras delicadas. Los tienen vestiduras delicadas están en las revistas de modas; pero nosotros estamos aquí para dar un mensaje de arrepentimiento al pueblo. Creed en el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo y seréis salvos, ustedes, juntamente con sus casas. Y no digáis que porque somos niños no tenemos nada que decir de Jesús, Jesús también murió por nosotros. Mis hermanos y amigos, escapen por sus vidas. Fijen sus ojos en Cristo.

 

Niño 3: He aquí que tinieblas cubrirán a los pueblos y oscuridad a las gentes, mas a los que creen en Cristo nacerá el sol de justicia, y será vista la gloria de Dios. Levántate y resplandece parea que todo el mundo vea tu lumbre. Todos debemos arrepentirnos y confesare nuestros pecados. Estos son los días del fin, hoy es el día del arrepentimiento, y de sentir dolor por el pecado.

 

Niño 4: Y como fue en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. ¿Cómo fueron los días de Noé? Los hombres Vivian como viven los de hoy, comiendo y bebiendo, alejados de Dios, y si Cristo, por lo cual no tenían y no tienen esperanza; tampoco oían la predicación de Noé. Entonces vino el diluvio y los barrió a todos. Tú puedes escapar por tu vida, huye de este mundo pecador y refúgiate en Cristo.

 

(Se cierran las cortinas)

 

Narrador: Nuestro maestro de niños se sintió animado por el éxito de sus alumnos, y publicó sus lecciones con el fin de promover el estudio de las profecías que señalaban el fin de los tiempos, ya que entendía que esto equivalía a decir a los adultos que habían descuidado las lecciones de la Palabra de Dios. ¿Cómo puede ser mi querido amigo la Biblia un libro oscuro, cuando los niños los pueden entender y predicar de él?

Es por medio del estudio de la Palabra de Dios, como podemos prepararnos para las tribulaciones cercanas que esperan al mundo, y velar mientras esperamos a Cristo.

 

 

 

Tercera escena

 

(Se abren las cortinas y salen Gaussen y Pedro)

 

Gaussen: Buenos días pastor Pedro, ¿a que debo su visita?

 

Pedro: Pastor Gaussen, el Concilio Ecuménico se reunió esta mañana muy temprano y me ha comisionado para que le haga saber sus resoluciones.

 

Gaussen: ¿Y cuales son esas recomendaciones pastor?

 

Pedro: Reconocemos que usted goza de un buen merecido prestigio como predicador, pero no podemos permitir que usted siga enseñando la Biblia a los niños, con lo cual echa a un lado nuestro catecismo.

 

Gaussen: Pastor Pedro, puede decirle al Concilio que si me prohíben usar el pulpito; desde mi clase de teología, en los periódicos y donde quiere que me encuentre, seguiré enseñando la Segunda Venida de Cristo. Dígale también que nunca dejaré de trabajar con los niños, para que estos enseñen a los adultos.

 

(Se cierran las cortinas)

 

Narrador: El mensaje del advenimiento de Cristo fue dado también en Suecia, como se estaba enseñando en Suiza. Por disposición oficial, se prohibió la predicación de la Palabra de Dios; pero el Señor llamó a los niños; y aun estos niños de corta edad fueron perseguidos y rudamente golpeados.

 

Cuarta escena

 

(Se abren las cortinas y sale un niño predicando a la congregación)

 

Niño 5: El tiempo se ha cumplido, arrepentíos y creed al Evangelio. Cuando el Ángel poderoso tomó en sus manos el librito, y poniendo un pie sobre la tierra y otro  en el mar, y juró por el Eterno, que el tiempo no sería mas, se estaba refiriendo a estos días. Si a estos días, cuando se vería venir a Jesús en las nubes de los cielos. Estos son los días a los cuales se refieren las profecías. Cristo vendrá a recoger a los redimidos, y a darle el castigo a los malos; preguntante donde estarás tu. ¿Serás de lo que le darán la bienvenida al Señor o te morirás de espanto?

 

(Entran dos guardias y toman al niño)

 

Guardia 1: ¿Quién te ha mandado a predicar?

 

Niño 5: No soy predicador, pero el que murió en la cruz del Calvario me dijo que fuera por todo el mundo a predicar el Evangelio.

 

Guardia 2: Es mejor que te calles la boca, porque de lo contrario tendremos que callártela, y será peor para ti y tu familia.

 

Niño 5: Pueden hacer conmigo lo que ustedes quieran, pero si me callo, las piedras van hablar en mi lugar.

 

(Se llevan al niño y se cierran las cortinas)

Narrador: Los niños predicadores, aquellos que el Señor había levantado para que ocuparan el puesto de los adultos, fueron también perseguidos y rudamente golpeados, como fue el caso del niño Ole Boqvist, quien después de haber sido azotado delante de sus hermanos, fue puesto en libertad, y continúo predicando la Segunda Venida de Cristo.

 

(Se abren las cortinas y salen dos niños)

 

Niño 6: Antes de su partida, Jesús dijo a sus discípulos: No se turbe vuestro corazón, creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; de otra manera os lo hubiera dicho; voy pues a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, os tomaré a mí mismo; para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Y cuando se iba alejando de su vista, cuarenta días después de su resurrección, los mensajeros celestiales alegraron a los tristes discípulos con estas palabras: Varones galileos, ¿Qué estáis mirando al cielo? Ese mismo Jesús que habéis visto ir al cielo, así vendrá. Y esté es el cumplimiento del tiempo de esas profecías.

Las casas que Cristo fue a preparar para, para luego venir a recoger a los suyos, ya están terminadas. Solo falta que nos preparemos para salir al encuentro de nuestro Dios; y será cuando podamos decir: He aquí a nuestro Dios, a quien hemos esperados y el nos salvará.

 

Niño 7: Y vi volar por el medio del cielo a un ángel que tenia el Evangelio Eterno para predicarlo a los que moran en la tierra, a toda nación, tribu, y lengua y pueblo, diciendo en alta voz: Temed a Dios y dadle honra; porque la hora d e su juicio ha venido; adorad a aquel que ha hecho el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas.

Este es el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo; el cual nos manda a prepararnos para el día del juicio que pronto ha de venir. Hermano, sal del pecado y de Babilonia para que puedas vivir en la Jerusalén Celestial.

 

(Entra un hombre con una bata blanco y los dos guardias. Se acerca a un niño y le tapa la boca y la nariz)

 

Doctor: No comprendo que es lo que está sucediendo con esta enfermedad de los niños predicadores; todo parece indicar que los niños están durmiendo, y no se le nota la respiración, aunque le tape la boca y la nariz.

 

Niño 6: La Palabra de Dios dice: Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos profetizarán…

 

Niño 7: Y vuestros ancianos soñaran sueños y vuestros jóvenes verán visiones.

 

(Se cierran las cortinas)

 

Narrador: El doctor Rrik Sköldberg, quien fuera por treinta años medico oficial del gobierno danés, informó además que los niños proclamaban los elementos esenciales del cristianismo: Cristo, la oración, el arrepentimiento, la hora del juicio; y sobre todo: la Segunda Venida de Cristo.

Según Apocalipsis: 14: La hora del juicio ha llegado. Mi querido amigo y hermano, este es el mensaje de Dios para esta generación; te pregunto: ¿Estas listo para salir al encuentro de tu Dios? ¿Qué será de ti, cuando se pase lista en los libros del cielo?

Que Dios nos ayude para que tú y yo podamos estar en pie a la venida de nuestro Dios; pero es necesario que ahora, cuando en el reloj del cielo se están contando los minutos finales, nosotros podamos estar de parte del Señor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MARCIANO

O

EL TESTIMONIO POR LA CRUZ

 

PERSONAJES

 

 

MARCIANO………………GAYO………………….FEBE

NERÓN………………….CESTIO…………………PRÓCULO

SIERVO 1……………….SIERVO 2……………….SIERVO 3

NARRADOR.

 

Narrador: Buenas noches, el programa de hoy, de nuestra serie de Vidas Ejemplares, se titula: Marciano o El Testimonio de la Cruz, y trata de la vida de un cristiano contemporáneo de Pedro y de Pablo, y que vivió en la Roma del Sanguinario Nerón.

Todo cristiano está llamado a seguir a Cristo, esto es, a ser un testigo de la cruz. Un testigo es una persona que pone su vida como garantía de que las cosas que dice haber visto u oído es verdad. Marciano fue un testigo que llegó a ser mártir por la fe que tenia en Jesucristo. Veamos nuestro programa, para que conozcamos la vida de un testigo de Jesús.

 

 

(Se abren las cortinas y salen Marciano, Febe y Gayo)

 

Marciano: Hermanos, vengo de la presión de ver al hermano Pablo, y que reconfortante fue ver a ese venerable anciano, con su cuerpo lleno de cicatrices, por el testimonio de Cristo. Aun sus manos y pies cargadas de cadenas son un testimonio de entrega, y hablan de su próxima liberación.

 

Febe: Si Marciano, yo como diaconisa tengo que asistir al hermano Pablo en la prisión, y se que es un hombre templado en la lucha por el Evangelio. Su vida es un testimonio de lo que Cristo puede hacer por el hombre; pues de perseguidor que fue, hoy se encuentra encadenado por decir por decir que Jesús vive y puede dar a todos los que creen en Él.

 

Marciano: Así es la del cristiano, sembrar la verdad, contar lo que Jesús ha hecho por él, y como dice Pablo: predicar la verdad a tiempo y a fuera de tiempo.

 

Gayo: A eso es que el Sabio llama tirar el pan sobre las aguas, pues después de muchos días se encontrará. El que predica hoy la Palabra de Dios, el que siembra en la tierra, recogerá la cosecha en el Reino de los Cielos.

 

Febe: La vida del cristiano tiene que ser  de ejemplo, como fue la vida de su Maestro fundador, el cual vivió por amor, murió por amor, y resucitado, está intercediendo por la humanidad a la derecha del Padre.

 

Marciano: Debemos pedir a Dios que nos haga digno de dar un testimonio valiente y humilde; que nos permita vivir el Evangelio, ya que nada se puede en contra de la verdad. Nuestra misión, es ayudar a establecer el Reino de Dios entre los hombres.

 

Gayo: No debemos olvidar hermanos, que debemos estar preparados para responder con nuestras vidas en apoyo de la verdad que creemos, porque Cristo murió por la verdad. Pablo está en prisión por la misma verdad, y si somos tenidos por dignos, debemos dar nuestras vidas por esa verdad.

 

Febe: Hemos leído que Jesús dice, que el que persevere hasta el fin, ese será salvo. Eso es lo que debemos pedir a nuestro Dios, que nos dé el don de la perseverancia, para poder estar en pie cuando el venga con su santos ángeles…

 

Marcianos: …a recoger a los suyos, a separar a los fieles de los infieles, el trigo de la cizaña.

 

Gayo: Y será cuando los malos serán quemados con el resplandor de su venida, y los justos transformados.

 

Febe: Solo la sangre de Cristo nos puede mantener en pie, y hacer dignos de vivir con Él.

 

Gayo: No olvidemos las palabras de Pablo, de que todo el que quiera vivir piadosamente en Cristo Jesús, ha de padecer persecuciones.

 

Febe: Como persecuciones sufrió nuestro Señor y sus Apóstoles.

 

Marciano: Si la iglesia en Roma goza de tranquilidad, es porque es la voluntad de Dios que se predique aun hasta en el mismo palacio de Nerón, no porque estemos viviendo conforme a este mundo.

 

Febe: Tratamos de vivir conforme al Evangelio y al las enseñanzas de los apóstoles; pero nunca hemos sufrido por causa de aquel que se entregó a la odiosa muerte de cruz, para hacernos participes de la gloria celestial.

 

Gayo: No importa que vivamos o muramos, lo importante es que demos testimonios con nuestras vidas.

 

Marciano: Ese debe ser el objeto de nuestras vidas. Nuestras vidas debemos vivirla conforme a c Cristo.

 

(Se cierran las cortinas)

 

Narrador: Cristo había dicho a sus discípulos, que en el mundo iban a tener aflicciones, pero que confiaran, el había vencido al mundo. Los cristianos de Roma tuvieron que soportar una gran persecución, cuando el 18 de julio del año 64, estalló en varias tiendas un incendio, el cual no tardó en correr por las otras casas. El fuego duró una semana, consumiendo a la ciudad de Roma. De los catorce barrios, tres fueron destruidos. La culpa recayó sobre los seguidores de Cristo.

 

 

Segunda escena

 

(Se abren las cortinas y salen Nerón y dos cortesanos)

 

Nerón: Los he reunidos a ustedes, para ver cual es sus pareceres sobre el incendio por una semana ha devorado a la ciudad, y reducido a ruina de tres de sus barrios.

 

Próculo: ¡Oh divino Nerón! Sin duda alguna, los causantes de ese gran incendio no son otros que esa secta de locos fanáticos que andan por todo el imperio, y que hablan de un Jesús, que murió en Galilea, y que ellos dicen que está vivo.

 

Cestio: Gran Nerón, debemos cuidarnos contra los excesos de los seguidores de ese tal Cristo. Es necesario frenar a esa maligna superstición, pues ese vulgo asqueroso, es capaz de cometer toda clase de crímenes y bajezas. No sabemos hasta donde serian capaces de llegar, a fin de negar la divinidad del César, y la de todos nuestros dioses.

 

Nerón: Hemos hecho grandes donativos a los damnificados, y con diligencias hemos tratado de aplacar la ira de los dioses. Todo da a demostrar que el incendio de la ciudad es un crimen cometido voluntariamente por esa plebe de cristianos.

 

Próculo: Debemos catar con el suplicio a los cristianos, esa raza de hombres perteneciente a esa nueva superstición.

 

Cestio: Como se han presentado denuncias conteniendo los nombres de muchos cristianos, debemos castigarlo, y hacer que invoquen a nuestros dioses. Es necesario que ellos quemen incienso y vino ante nuestras estatuas, y que públicamente maldigan a ese tal Cristo.

 

Próculo: Sabemos que esos cristianos se reúnen el viernes a la puesta del sol, y de que cantan himnos a su Dios, y se comprometen a cometer delitos.

 

Cestio: También sabemos que comen juntos una comida ordinaria.

 

Nerón: (Colérico) Deben buscar la verdad, deben saber que hacen esos cristianos o como se llamen. Si es necesario, los deben torturar, encarcelar; sin importar la edad que tengan, aunque sean niños de pechos, jóvenes robustos, vírgenes, hombres maduros o ancianos. Hagan que hablen.

 

Cestio: Gran número de ellos están acusados de ser cristianos. Son de todas las clases sociales y de todas las edades; son de las ciudades y de los campos.

 

Próculo: Es necesario detener su crecimiento, ya que hasta en el propio palacio se encuentra esa plaga.

 

Nerón: ¡Como! No solamente tengo ratones en las bodegas, chiches en los colchones, sino también cristianos en mi palacio. Que se busquen a los cristianos y que sean castigados. Los quiero en el circo, donde serán devorados por las fieras.

 

(Se cierran las cortinas)

 

Narrador: Los cristianos empezaron a ser perseguidos como fieras, para aplacar la cólera de Nerón, quien en su furor demandaba cerramiento de sangre. Fue entonces cuando se les acuso de ser los causantes del incendio de la ciudad. No falta quien diga, que fue el mismo emperador, quien ordenó quemar la ciudad, para que al contemplar las llamas, pudiera inspirarse y escribir un poema semejante a la Eneida de Virgilio, el cual cuenta y canta la destrucción de Troya.

 

 

Tercera escena

 

(Salen Marciano, Gayo y Febe)

 

Febe: Hermanos, por toda la ciudad anda la guardia pretoriana buscando a nuestros hermanos para torturarlos, porque se nos acusa del incendio de la ciudad.

 

Gayo: Es cierto, pues pasé por la casa de Pompiliano, el ejercito ya había revisado su casa, y se había llevado hasta a los niños.

 

Marciano: Pero es imposible, nosotros no hemos cometido ningún crimen, para que se nos persiga como a perros rabiosos.

 

Febe: En los días del emperador Claudio, judíos y cristianos fueron perseguidos por todo el imperio, y muchos encontraron la muerte. Aquila y Priscila tuvieron que salir huyendo en esa ocasión.

 

Gayo: Según me contó Quinto Emilio, que es de la guardia de Nerón, y que el y su familia son seguidores de Cristo, gracia al testimonio de Pablo, en el palacio hay una larga lista, con lo nombres de los ministros del Evangelio, y el nombre de Marciano está a la cabeza, como el de un gran jefe de los cristianos.

 

Marciano: Pero es imposible, como van a decir que yo soy jefe, cuando en el cuerpo de Cristo todos somos miembros; y solo son considerados grandes los que sirven. Yo no soy más que un miembro indigno, el cual con el manto de la justicia de mi Señor, he podido cubrir la inmundicia de mis pecados.

 

Febe: Recuerden las palabras de Pablo: todo el quiera vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerá persecuciones.

 

Marciano: En vista de que las persecuciones pueden exterminarnos a todos, debemos buscar refugio en las catacumbas. Es a ese lugar donde debemos conducir a las ovejas, para guardarlas de los lobos.

 

Gayo: En vista de que nosotros no corremos tanto peligros como tú, vamos a buscar refugio en este momento, y cuando llegue la noche, vendremos por ti.

 

(Salen Febe y Gayo, quedando solo Marciano)

 

Marciano: (En un monologo) Desde niño conozco este bendito mensaje, el cual ha sido la causa de mi paz y mi gozo; ¿Cómo puedo en este momento huir, cuando se necesita que de un testimonio por mi Señor? Que Dios me ayude a permanecer fiel.

 

(Entran Próculo y Cestio)

 

Cestio: ¿Eres tú Marciano?

 

Próculo: Príncipe de la secta de los cristianos.

 

Marciano: Si, soy Marciano, siervo de Jesucristo por la voluntad de Dios.

 

Cestio: Se te acusa del incendio de la ciudad.

 

Próculo: Y que lo hiciste para mostrarle a esa plaga de cristianos como ardían las ciudades de Sodoma y Gomorra.

 

Marciano: Los cristianos no somos incendiarios, respetamos las leyes y oramos por las autoridades, porque toda autoridad viene de lo alto.

 

Cestio: Será necesario que te retracte de tu crimen, y la mejor manera es quemando incienso ante la estatua del emperador. De lo contrario vas a morir comido por las fieras.

 

Marciano: Estoy dispuesto a dar testimonio por la verdad, pero no me arrepiento de ser cristiano. Primero obedeceré a Dios antes que a los hombres.

 

(Se cierran las cortinas)

 

Narrador: Marciano fue tomado prisionero y reunido con un gran numero de cristianos, los cuales fueron cruelmente torturados por la guardia especial de emperador Nerón, para que confesaran ser culpables del incendio de a ciudad; y para que negaran su fe en Cristo. Pero Marciano tenia la vista puesta en Jesús, el cual era el autor y consumador de fe y sustento de su vida.

Al ver los jueces que no le iban a hacer desistir de sus creencias en Cristo, o que confesara un delito no cometido, fue llevado al Circo, donde debía responder con su vida por su fe.

 

 

Cuarta escena

 

(Se abren las cortinas y sale Marciano, sentado deben estar Nerón, Cestio y Próculo. Dos siervos llevan a Marciano, debe aparecer un hombre con una careta de león, el cual entrara en el momento oportuno)

 

Narrador: Marciano, mal cerradas las heridas

Que recibió ayer mismo en el tormento…

Preséntose en la arena, sostenido

Por dos esclavos; vacilantes y trémulos,

Causó impresión profunda su presencia.

 

Cestio y Próculo: (A coro) Muera el cristiano, el incendiaria, el pérfido.

 

Narrador: Grito la multitud con un rugido

Por lo terrible, semejante al trueno;

Como si aquel insulto hubiera dado

Vida de pronto y fuerza al enfermo,

Marciano al escucharlo, irguiese altivo,

Desprendiese del brazo de los siervos,

Alzó la frente, contempló la turba

Y con un raro vigor, firme y sereno

Cruzando solo la sangrienta arena,

Llegó al pie mismo del estrado regio;

Puede decirse que el valor de un hombre,

A más de ochenta mil impuso miedo.

Porque la turba al avanzar Marciano,

Como asustado de él, guardó silencio;

Llegando a todas partes sus palabras

Que resonaron por el circo entero:

 

Marciano: César, miente todo aquel que afirme

Que a Roma he sido yo quien prendió fuego,

Si eso me hace morir, muerto contento.

Y lo juro ante Dios que está oyendo,

Pero, si mi delito ser cristiano,

Hace bien en matarme, porque es cierto:

Creo en Jesús, practico su doctrina

Y la prueba mejor de que en Él creo

Es que en lugar de odiarte: ¡Te perdono!

Y al morir por mi fe, muero contento.

 

Narrador: No dijo más, tranquilo y reposado

Acabó su discurso, al mismo tiempo

Que un enorme león saltaba al circo

 

(Entra uno con la mascara de león)

 

La riza melena sacudiendo;

Avanzaron los dos uno hacia el otro,

Él, los brazos cruzados sobre el pecho,

Y la fiera, echando fuego por los ojos,

Y la ancha boca, con delicia abriendo.

Llegaron a encontrarse frente a frente

Se miraron los dos, y hubo un momento

En que león, turbado, parecía

Cual si en presencia de hombre tan sereno

Rubor sintieran el indomable bruto

De atacarlo, mirándolo indefenso.

Duró la escena muda, largo rato

Pero al cabo, del hijo de desierto

La fuerza venció, lanzó un rugido,

Se arrastró lentamente por el suelo

Y de un salto cayó sobre su victima.

En estruendoso aplauso rompió el pueblo…

 

(Aplauden Cestio y Próculo)

 

Brilló la sangre, se empapó la arena

Y aún de la lucha en furor tremendo,

Marciano con un grito de agonía:

 

Marciano: Te perdono Nerón…

 

Narrador: Dijo de nuevo.

Aquel grito fue el último: la zarpa

Del feroz animal cortó el aliento

Y allí acabó la lucha. Al poco rato

Ya no quedaba más de todo aquello

Que unos ropajes rotos y esparcidos

Junto a un cuerpo también roto y deshecho:

Una fiera bebiendo sangre humana

Y una plebe frenética aplaudiendo.

 

(Se cierran las cortinas)

 

Narrador: Así murió Mariano, en las arenas del Circo romano, dando testimonia delante de la presencia de ochenta mil personas, de la fe que tenía en Jesucristo. Querido amigo y hermano, tú no tienes que morir por tú fe, pero Cristo te invita a que tome su cruz cada día y que le sigua. Cristo te invita a que viva por él, que le cuentes a otro las cosas que Él a hecho por ti. Que Dios te bendiga y te ayude a vivir como hijo del Rey de reyes y Señor de señores, para que puedas vivir con Él por toda la eternidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA MATANZA DE SAN BARTOLOMÉ

O

CUANDO SE DESCUBRIÓ QUIEN ES QUIEN

 

 

PERSONAJES

 

COLIGNY…………………….REY…………………REINA

ENRIQUE……………………PERSONAJE 1………….PERSONAJE 2

PERSONAJE 3………………..NARRADOR.

 

 

Narrador: Buenas noches, el drama de hoy lo hemos titulado: La Matanza de San Bartolomé o Cuando se Descubrió Quien es Quien, por cumplirse este 24 de agosto, un aniversario mas de la cruenta matanza llevada a cabo en Francia, el día de San Bartolomé, el 24 agosto de 1572, contra los protestantes franceses. Paris, la ciudad de las luces, el sitio de los Carlos, el recreo de los Luises, el deleite de Francisco, la gloria de Napoleón.

Desde 1562 se están llevando a cabo persecuciones contra los protestantes, las cuales le han costado la vida a miles, y obligado de salir del reino a otros tantos. Aunque el rey  es Carlos 1X, quien reina en realidad es la reina madre, Catalina de Médicis. Si pudiéramos llegar hasta la presencia del rey, oiríamos esta conversación entre el joven monarca y el almirante Gaspar Coligny.

 

 

(Se abren las cortinas y salen el rey y el almirante)

 

Coligny: Su majestad, hasta mi llegó un heraldo diciendo que su señoría deseaba verme.

 

Carlos: Mande por vos, para consultaros sobre un problema que me pone en transe con los reinos vecinos.

 

Coligny: Diga su majestad.

 

Carlos: Desde mucho tiempo, se han venido verificando luchas y problemas internos en Alemania e Inglaterra, y porque no decir, que en mi propio reino. Todo parece indicar que está en juego la tranquilidad de mi pueblo, y a mí como gobernante me he necesario tomar una posición ante este problema.

 

Coligny: Majestad, si Alemania os solicita vuestro apoyo en una lucha contra España, no dejéis de prestar el apoyo que tal empresa requiere. La causa alemana es noble y justa, vuestras tropas deben responder ante el llamado de servir a la más noble de todas las causas, y esa empresa es la de desprenderse del monstruo que se esconde detrás del pulpito y se viste de largos hábitos, y que tiene su sede en Roma. Me refiero al mismo hijo de las tinieblas, y que es un engendro de la oscuridad, al que se dice Vicario de Cristo.

 

Carlos: Almirante Coligny, es cierto que la causa es noble, porque de no serlo fuera imposible concebir la idea de que miles de personas sufrieran el más cruento de los martirios, y las mas grandes de las persecuciones; doy mi apoyo a Alemania e Inglaterra.

 

(Se cierran las cortinas)

 

Narrador: Pero las paredes de los palacios tienen oídos; la intriga hace penetrar su mirada a las cámaras mas secretas, y es entonces cuando los enemigos de la verdad caminan en la sombra, para denunciar lo dicho por medio de un susurro. La conversación secreta fue escuchada por el joven duque Enrique de Guisa, más sanguinaria de todas las fieras, el cual se presentó delante de la reina madre.

 

 

Segunda escena

 

(Se abren las cortinas y entra Enrique donde la reina)

 

Reina: Habla hombre, que malas noticias trae, pues cualquiera diría que el trono nos fue quitado y dado a los plebeyos.

 

Enrique: Señora, el rey está por firmar un pacto con Alemania e Inglaterra para declarar la guerra a la católica España, la defensora de la madre iglesia.

 

Reina: ¿Cómo que es capaz de firmar tal cosa? Nosotros no podemos mandar nuestras tropas contra España, sin ninguna causa para ello.

 

Enrique: Reina madre, el almirante Gaspar Coligny fue quien aconsejó al rey que debía apoyar esa noble causa, como él la llama. Recuerde que Coligny se ha ganado el aprecio del rey, y es el jefe del partido protestante, por lo cual hará todo lo posible para que Francia sea una nación protestante.

 

Reina: Descuida Enrique, yo me encargo de que mi hijo vuelva atrás lo dicho; y tú ve y habla con el almirante, trata de decirle que el pacto no es posible.

 

(Se cierran las cortinas)

 

Narrador: De misma forma que la oscuridad quiere cubrir la luz, la hija de las tinieblas sale presurosa en busca del rey, para recriminarle su conducta, al tratar una alianza con las dos naciones protestante. El duque de Guisa, por su parte, sale en busca del almirante Coligny; pero ya en la ciudad, la noticia corría como llevada por el viento. Por todas partes, las gentes se alegran, porque entienden que la difusión de la Palabra de Dios es causa de gran gozo para todos.

Unos hombres del pueblo comenta lo que esta sucediendo.

 

Tercera escena

 

(Se abren las cortinas y salen tres hombres)

 

Hombre 1: Debe ser algo importante lo que está sucediendo.

 

Hombre 2: A lo mejor el rey esta llamando a los protestantes de nuevo.

 

Hombre 3: Recuerdo que cuando salieron los protestantes de Francia, se fue con ello lo mejor de nuestra sociedad.

 

Hombre 1: Me pregunto, ¿Por qué matar a una persona por obedecer la Palabra de Dios?

 

Hombre 2: La causa por la cual Francia se encuentra en esta situación, es  porque la iglesia se ha llevado todas las riquezas del pueblo, como también tiene en su poder las mejores tierras.

 

Hombre 3: Las persecuciones han desangrado a Francia, y el papa se hace rico.

 

(Los que están hablando se callan, y entra Coligny, quien se dirige a la congregación)

 

Coligny: Hermanos franceses, defensores de la causa del Evangelio, confederados bajo juramentos…nuestra lucha no debe desistir. La causa de esta asamblea es para dar a conocer la mas grande de todas las noticias que vuestros oídos hayan escuchado, después del anuncio de las Buenas Nuevas del Reino de Dios; esa noticia es: el rey Carlos 1X de Francia a decidido apoyar a las naciones protestantes, para que la semilla del Evangelio llegue a los hermanos del otro lado de los Pirineos. Es hora de que la venda de la ignorancia, que está sobre los ojos de los españoles, sea quitado.

 

Hombre 1: Eso era necesario.

 

Hombre 2: El Evangelio ha de llenar el mundo con su luz.

 

Hombre 3: Por fin, España podrá leer por si misma la Palabra de Dios.

 

(En ese momento Coligny ve a Enrique)

 

Coligny: ¿Vos por aquí?, creía que a esta hora estaría en los salones del palacio, ocupado en los preparativos de alguna gran fiesta.